21 feb. 2012

ANALIZANDO EL PODER DE LOS PODEROSOS -Parte 1


Tuve oportunidad muchas veces de estar cerca de los que tenían y tienen poder, con los años fui descubriendo en ellos, no en todos, ciertos comportamientos comunes. Hablo de los que ejercen su poder solo para mantenerse o tener mas poder, ya que también tuve la posibilidad de ver a los que usan su poder para transformar la realidad del pueblo y realizar sus ideales. Pero en este articulo que comparto aquí en mi Blog, solo me refiero al primer grupo en cuestión, los del Poder por el Poder, que no solo se da en el poder político, si no también en otras esferas.

Parece que para los poderosos toda la vida consiste en un juego irresistible de poder. Su objetivo primordial es obtenerlo y mantenerlo a través de un sin fin de juegos complejos que implican la manipulación de situaciones y de personas para el propio beneficio. En otros términos, el que necesita ostentar el poder para considerarse una persona exitosa, considera que su triunfo se encuentra sustentado por el fracaso de otro u otros individuos, por lo que siempre estará dispuesto a hacer todo lo que está en sus manos para evitar que quienes le rodean desarrollen su poder personal por considerar que, en la medida en que éste se incrementa, el propio se ve no sólo amenazado, sino seriamente disminuido. Estos individuos tienen una marcada tendencia a ocupar posiciones de poder desde las cuales puedan controlarlo todo y bloquear a los demás. El juego del poder se realiza vorazmente durante las veinticuatro horas del día, como un ejercicio cotidiano de autodefensa, en el que todo contacto humano -hasta el más simple- resulta fascinante pues ofrece la oportunidad de exhibir su superioridad e imponer su voluntad y su dominio.

En este contexto, el poder se contempla como la necesidad imperiosa de satisfacer los propios deseos, intereses y necesidades, por lo que corresponde a un nivel de desarrollo de la conciencia eminentemente egocéntrico. Entre sus características más relevantes se ecuentran: el autocentrismo, la terquedad, la posesividad, el individualismo, la incapacidad para escuchar, la dificultad de aceptar límites, el no aceptar más verdad que la propia, la inconsistencia, la incongruencia, la competencia combativa, la defensividad extrema, la intolerancia, el legalismo, el racionalismo desmedido, el dogmatismo, el temor a la intimidad, la explotación, la utilización de medias verdades y la necesidad absoluta de control. Esta combinación de egotismo, vanidad, deseo de reconocimiento y rapidez para ofenderse, no son, desde luego, unas características muy recomendables, para los que quieran construir poder popular para transformar la realidad, el tema es complejo, así que la seguimos en el próximo capitulo, si el poder de los poderosos me lo permite.... 

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