18 jun. 2011

CARTA A MI VIEJO EN EL DÍA DEL PADRE


                                                                           Formosa 19 de Junio 2011

Hola viejo, hoy es el día del padre y no se por que me embargó estas ganas de escribirte, ya hace cuatro años que partiste a militar junto a mas de 30 mil almas compañeras, en alguna dimensión que seguro estará pintada de celeste y blanco y los asados allí serán con Jauretche, Tosco, Atilio tus viejos compañeros, recordando viejos tiempos o criticándonos, mientras un Zitarrosa toca su guitarra, que se yo.
Te cuento que los enfermos de cáncer aquí siguen esperando la cura que vos esperabas,  esta perra enfermedad sigue secuestrando y torturando con total impunidad, pero ya caerá, como cayeron las dictaduras de las muertes.
Que cosa viejo, que yo te extrañe tanto ¿no? mira que siempre tuvimos nuestras agarradas, pero hoy reconozco que amo mi patria y me siento comprometido con nuestro pueblo, como parte de él, gracias a lo que vos me enseñaste.
Recuerdo las reuniones, que seguro eran clandestinas, en casa con tus compañeros en épocas de la dictadura, las discusiones, los libros, los materiales de formación de cuadros y yo, un niño, metido entre ustedes, cebando mates y a veces haciendo de correo militante en mi bici Cincia, casi sin saberlo.
Recuerdo cuando me llevaste a la primer movilización de la CGT con Ubaldini a la cabeza, contra la dictadura militar, recuerdo como hoy, ese sentimiento de pasión, emoción y rebelión, al ver pasar sobre nuestras cabezas, que éramos miles, los helicópteros militares para amedrentarnos, allí entre pasacalles obreros, escuche la música de los primeros bombos peronistas y ese primer cántico que aprendí y cantaba a todo pulmón “se va acabar, se va acabar la dictadura militar” y habíamos ido en el Fitito al que le levantábamos el capot con un palito, para que no recalentara.
Ese día me marco para siempre, desde ese día yo senti que siempre tenía que estar en esa vereda, la de los trabajadores y el pueblo.
Cuando volvió la democracia ya militábamos juntos, codo a codo, caminábamos los barrios y villas, organizábamos cooperativas de trabajo, vivienda y queríamos un peronismo renovado y democrático.
Cuantos mates compartidos, siempre hablando de política, cuantos asaditos en la galería de casa y lo mas lindo era la previa, cundo limpiabas la parrilla con un pedacito de grasa y preparabas el fuego, ese era otro momento y pretexto entre un Gancia y unos salamines de la Colonia Carolla, para hablar de nuestra pasión por la política.
Hoy extraño todo eso y sabes… me siento solo, a pesar de tener a tanta gente alrededor, me faltas vos para analizar la coyuntura, y aunque muchas veces interpretamos distinto los momentos históricos, como en las épocas del Menemismo en el cual casi ni nos hablamos, ya que yo estaba en la otra vereda, la de los “utópicos” solitarios, tan solitario que éramos solo un grupo de ocho, pero en fin… te extraño y  extraño ese consejo honesto y sincero que solo un viejo puede dar.
Hoy me doy cuenta que solo hablábamos de política, ese era nuestro único tema.
Hoy tengo ganas de hablar de otras cosas, de mi vida, de mis hijos, de mi trabajo, de decirte que te amo! Y… ya no estas. Tal ves vos también te quedaste con ganas de hablar con migo.
Dicen que cuando te velaban y yo viaje de Formosa y llegue casi tarde a tu funeral, me pare frente a tu cajón y que no se me cayo una sola lagrima, no lo tomes a mal, no fue por insensible o por que no te amaba viejo, simplemente fue, por que ese no eras vos, vos fuiste mucho mas de lo que dejo ese cáncer de mierda, que seguro venceremos.
Hoy viejo, si se me llenan los ojos de lagrimas contenidas, desde aquel día de tu partida mientras escribo estas líneas, pero no me des bola, ya se pasaran, solo quiero decirte, feliz día del padre viejo! y saluda a todos los padres que andan junto a vos, caminando con Néstor nubes patrias, pero por sobre todo, saluda al papa de Marcela y al de Felipe y deciles que pronto, muy pronto! ya estarán entre nosotros.
Te amo viejo!
Viva la Patria Carajo!
 Tu hijo: Alejandro

FOTO: Mi viejo Jorge Crivisqui con un megáfono, Jose Manuel De La Sota joven y "sin pelo" y el changuito flaquito soy yo, en las primeras reuniones del Peronismo Renovador por los Barrios.

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